Libertad de elección

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Un hombre recién ha adquirido el convertible que siempre había deseado y sale a rodarlo a pesar de que la tarde se presentaba tormentosa. Encuentra en la parada de autobuses a su mejor amigo, a una anciana y a la mujer de sus sueños. En su auto solo cabe un pasajero más, así que se plantea a quien debería escoger como acompañante y evitarle así la húmeda espera, pues el cielo rompió a llover.
La vida nos sitúa constantemente frente a situaciones donde debemos escoger. La dificultad de esto radica en que no hay garantía de que nuestra elección haya sido correcta, en el mejor de los casos esto lo asentirá aquello que suceda después. Aun así debemos lanzarnos, animarnos, elegir. La toma de decisiones implica un salto, un puente entre una situación presente y una futura. Lo que decidas hacer y lo que decidas pensar, es lo que marcará tu realidad y tu vida.
Las elecciones de nuestra vida nos enseñan y nos elevan en los planos emocional y psicológico. También en lo económico y laboral, pero esto último, como consecuencia de un crecimiento espiritual, como una meta alcanzada gracias a nuestra apertura a las experiencias de la vida, pues ella es una cadena de constantes experiencias de aprendizaje: cada eslabón nuevo que se agrega marca el fin de una etapa y cierra lo aprendido, a la vez que habilita al enganche de uno más, haciendo posible el comienzo de una nueva. Esto, si somos gustosos de aprender, de crecer y de formarnos. Si sabemos tomar la vida como una sucesión de hechos, relaciones, situaciones que nos hacen ser quienes somos, y llegar a ser quienes quisiéramos ser. Siempre podremos optar. Nuestras libertades intelectuales, como la posibilidad de elección, no tienen límites.

El hombre de nuestro caso decidió, o eligió, lo siguiente: prestó su auto a su mejor amigo, indicándole que llevara a la anciana a su lugar de destino, y él se quedó en la parada con la mujer de sus sueños, esperando el autobús. Sabia decisión. Mirándolo ahora, realmente no pareciera una elección difícil, pues todos quedaron contentos.
Pero existen situaciones en las que una elección no nos situará en un lugar mejor. Situaciones a las que definimos como límite o difíciles, momentos de quiebre, de ruptura, de dolor, de un dolor real… ese sentimiento de desesperanza y ese deseo de ¨que el mundo pare¨ hasta que logremos reponernos. Justo aquí es cuando debemos recordar esta libertad que tan a menudo pasamos por alto, y es que esta libertad de elección es nuestra única salida para estos momentos: siempre podemos escoger sentirnos bien, rescatar algo positivo de una situación negativa. De esto se tratan las crisis. Crisis significa cambio, un cambio que solo se logrará pasando por este puente al que llamo libertad de elección. Y nos hará crecer… Solo debemos reparar en nuestro sentimiento, en transformarlo y confiar en el flujo natural de las cosas. La Ley de la Atracción afirma que si deseamos algo con todo el corazón, la energía del Universo conspirará para que lo alcancemos… se trata de desear y de ELEGIR sentirnos bien. Ya lo decía el maestro Viktor Frankl: ¨…al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino¨.

AUTORA: FIDE.


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